Quarta Feira 18 Maio 2005

Ningún ser humano es ilegal

Category: Cultures and Migrations

 


En un momento en el que los países europeos buscan una Constitución común y podría creerse que el pueblo europeo está a punto de pasar a otra etapa de su historia, uno de los temas más importantes de esta región, la inmigración, sigue siendo tratado de manera indigna y obsoleta.

Las culturas que conviven en Europa son todas las culturas del mundo y la inmigración es la principal vía por la que se ha producido este encuentro.

Algunos que venimos de muy lejos y otros que hemos nacido aquí, tenemos la aspiración común de que algún día las diferencias de trato y oportunidades, por razones de sexo, edad, religión, cultura y procedencia, sean definitivamente superadas. La manera en que demos respuesta a la inmigración y la diversidad cultural en Europa compromete nuestra visión del ser humano, nuestra relación con el resto del mundo y, finalmente, la relación con nosotros mismos.

 

Desafortunadamente, las proposiciones del tratado constitucional en este campo se inspiran en modelo utópico de “Europa fortaleza” y las últimas medidas de los gobiernos europeos, restrictivas y policiales, siguen en esta misma dirección, que tendrá desastrosas consecuencias humanas.

 

Aunque el gobierno español (interesado en recaudar más impuestos y mejorar su peso demográfico) ha realizado un proceso de regularización de inmigrantes que vivían en España antes de Agosto 2004, éste se ha limitado a aquellos que podían mostrar un contrato de trabajo, excluyendo así a algo más de un millón de personas que han quedado en la clandestinidad.

Este limitado gesto ha disparado no obstante las alarmas de sus vecinos, y Francia, Inglaterra, Italia y Alemania, que han criticado la medida, se han apresurado a cerrar aún más las puertas. El mismo gobierno español promete mano dura a partir de este momento, inspecciones para perseguir el empleo irregular y expulsiones de inmigrantes “sin papeles”.

El gobierno italiano, después de haber hecho una campaña similar en 2002, acaba de firmar un acuerdo con el gobierno francés para reforzar los controles y los re-envíos en la frontera.

El gobierno francés expulsó 15.000 personas el año pasado, y quiere llegar a 20.000 en 2005. Las leyes actuales (la última este mes de mayo) pone a la gente en condiciones cada vez mas difíciles (refuerzo de la policía y controles, visas numéricas con huellas digitales tomadas en los países de origen. Verificación de matrimonios mixtos realizados en países extranjeros).

 

Denunciamos estas prácticas costosas, feroces e ineficaces. No solamente, no impiden que las personas sigan afluyendo hacia el Occidente, sino que ellas estigmatizan a los extranjeros y los empujan cada vez más a situaciones sin salida, generando bolsas de malestar y violencia crecientes.

Los gobiernos europeos equivocan su dirección por que intentan responder a la desigualdad y la pobreza no con cooperación y justicia sino con medidas policiales y represión de libertades. Esta peligrosa ceguera nos encamina a la militarización de fronteras, la práctica despreciable de las expulsiones masivas y la quiebra del principio de igualdad de los seres humanos.

 

Denunciamos la utilización y la multiplicación de los Centros de Internamiento, en los cuales, las personas, culpables del único delito de haber querido pasar una frontera, son recluidos, tratados como “clandestinos” o “inmigrantes ilegales” sin respetar los derechos fundamentales (trabas a la libertad de circulación, ausencia de respeto del derecho de asilo, a la vida privada y familiar o hacia los menores.

 

Estos gobiernos consideran la inmigración como un mal necesario, y únicamente útil si esta se convierte en una reserva controlada de mano de obra atemorizada, barata y sumisa. Ellos no tienen soluciones para la inmigración. No tienen solución desde su lógica. Mientras los países europeos no reconozcan que gran parte de su riqueza proviene de la explotación de los países de origen de estos emigrantes, ninguna solución humanista internacional es posible.

 

Mientras tanto, las personas en nuestros “países desarrollados” cada vez están más presionadas. Habrá pues que esclarecer a las poblaciones para que entiendan que el paro o la pérdida de derechos laborales, la carestía de la vivienda, el deterioro progresivo de la salud y la educación públicas, etc., no son culpa del inmigrante sino de este sistema inhumano basado sólo en lograr dinero a cualquier costo. Tendencias antihumanistas desviarán el verdadero conflicto hacia los inmigrantes: precisamente los más débiles y maltratados... La propuesta humanista será, por tanto, la de trabajar todos juntos para lograr un futuro que, o es para todos, o no será para nadie.

 

Nosotros exigimos:

Regularizaciones amplias y sucesivas coordinadas a nivel europeo y que incluyan planes de cooperación internacional con los países de origen y la revisión de la deuda externa, para erradicar en ellos la pobreza, la injusticia y la desigualdad.

 

Políticas internas que hagan efectiva la democracia real con iguales derechos, e iguales oportunidades para todos, que incluyan el derecho a elegir y ser elegido en todos los eventos electorales.

 

El cierre inmediato de los Centros de Internamiento por ir en contra de los derechos humanos y el abandono del proyecto de los centros externos.

 

Esta Regional Humanista Europea, punto de encuentro de partidos y organizaciones sociales de base, convoca y se compromete a trabajar por estos objetivos, reivindicando la valentía y la fuerza de la lucha no violenta.

 

Pau Segado

Secretaría de Culturas, Migraciones y Cooperación Internacional

Regional Humanista Europea