LO QUE QUEREMOS
“Lo que define a una nación es el reconocimiento mutuo que establecen entre sí las personas que se identifican con similares valores y que aspiran a un futuro común y ello no tiene que ver ni con la raza, ni con la lengua, ni con la historia”…
Mucha historia, una larga prehistoria, hemos recorrido desde que levantamos la mirada del suelo de la subsistencia hasta hoy.
La misma Europa que hoy vivimos es el resultado del cruce y reconocimiento de muchos pueblos y culturas. La ciencia, el arte, los avances sociales y políticos se hicieron con la incorporación de los elementos más progresivos de las distintas culturas que confluyeron en Europa.
Hoy, cuando el ser humano ha viajado al espacio y ha visto la tierra como "la casa de la humanidad", resulta aún más absurdo y antihistórico cerrar el paso y negar derechos a personas por cualquier motivo.
Conscientes de las enormes dificultades del presente, elevamos aún más la mirada para declarar nuestra aspiración a una Nación Humana Universal, construida en la superación del dolor y el sufrimiento, entretejida en la diversidad de miradas, religiones y culturas. Frente a la resignación de los que han perdido el futuro, los humanistas ofrecemos esta aspiración como punto de encuentro y reconocimiento.
LO QUE PROPONEMOS
1. Sabemos que sólo el proyecto común de crear la Nación Humana Universal
puede integrar las diferencias entre las culturas y darles un nuevo significado. Cualquier acción que no tenga como marco ese proyecto quedará, en el mejor de los casos,
reducida al voluntarismo.
Convocamos, pues, a partidos políticos, organizaciones sociales y culturales de base humana a compartir esta aspiración y transformarla en proyecto.
2. Sabemos también que las propuestas (libre circulación de personas, el derecho irrestricto a la participación política, etc.) que emanan de un proyecto tal chocarán necesariamente con el orden instituido y serán tachadas de utópicas, irrealizables, o directamente "peligrosas". Sin embargo, es precisamente la aplicación de estas propuestas lo único que puede colocar al sistema en situación de necesidad de cambio real hacia la redistribución de los recursos.
3. Esta Comisión de Culturas e Inmigración de La Regional Humanista Europea, usando la metodología de la no-violencia activa y coordinando su acción con otras comisiones de la Regional dedicará su esfuerzo a
- la denuncia de toda forma de violencia y discriminación ejercida sobre personas en razón de su cultura o procedencia.
- Apoyo y reivindicación para el logro de condiciones para la inserción activa de todas las minorías y el ejercicio pleno de los derechos sociales y políticos para las personas que residen en suelo europeo.
- La exigencia por todas las vías a nuestro alcance de políticas de Cooperación Internacional que dejen atrás el asistencialismo tramposo y actúen como motores de solidaridad, cohesión y desarrollo conjunto. Por su naturaleza y funcionamiento, esta comisión debe convertirse en un punto de encuentro, intercambio y apoyo mutuo entre grupos humanos que comparten la lucha por la humanización, ampliando su capacidad de acción e influencia.









